Cuando la patria alzó su voz sagrada,
tu pecho respondió con gallardía;
naciste donde el sol besa la ensenada,
para vestir de honor la patria mía.
Jamás temiste el fuego del cañón,
ni el estruendo feroz de la metralla;
llevabas por escudo el corazón,
y por bandera el triunfo de la batalla.
Sobre el Huáscar surcaste mar abierto,
como un cóndor desafiando la tormenta;
cada combate fue un solemne concierto
donde el honor vencía a la violencia.
Caíste, sí... mas nunca derrotado;
los héroes no conocen la derrota.
Quien muere por su pueblo consagrado,
en cada corazón por siempre flota.
Hoy el Perú pronuncia tu apellido
con la emoción más pura y más sincera;
porque tu ejemplo jamás será vencido,
ni habrá quien borre tu gloriosa huella.
Y mientras ruja el mar sobre las rocas,
y el viento bese al mástil con honor,
Grau vivirá en millones de almas pocas...
¡No! ¡Vivirá en un pueblo vencedor!
Gigante del Pacífico infinito,
Caballero del mar, eterno hermano;
tu nombre es el más grande y bello grito
que brota del orgullo peruano.
tu pecho respondió con gallardía;
naciste donde el sol besa la ensenada,
para vestir de honor la patria mía.
ni el estruendo feroz de la metralla;
llevabas por escudo el corazón,
y por bandera el triunfo de la batalla.
como un cóndor desafiando la tormenta;
cada combate fue un solemne concierto
donde el honor vencía a la violencia.
los héroes no conocen la derrota.
Quien muere por su pueblo consagrado,
en cada corazón por siempre flota.
con la emoción más pura y más sincera;
porque tu ejemplo jamás será vencido,
ni habrá quien borre tu gloriosa huella.
y el viento bese al mástil con honor,
Grau vivirá en millones de almas pocas...
¡No! ¡Vivirá en un pueblo vencedor!
Caballero del mar, eterno hermano;
tu nombre es el más grande y bello grito
que brota del orgullo peruano.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario