jueves, 3 de septiembre de 2026

NO OLVIDO TU GEMIDO


Como el sol espera al mar, así te espero impaciente,
y apenas llegas a mí, mi cuerpo entero estremece;
hierve mi pasión callada al calor de nuestra mente,
te abrazas a mis anhelos y mi razón desvanece.
 
Pronto te noto dudosa, más crece la fascinación;
siento que tus suaves manos aprisionan mi destino,
el deseo nos consume, se acelera el corazón,
y, sin decir una palabra, se desviste el amor divino.
 
El placer cubre la noche y empezamos a soñar;
"Hazme tuya", vas diciendo con un suspiro encendido.
Te respondo entre caricias, invitándote a besar
todo aquello que en silencio tanto tiempo he reprimido.
 
Recuerdo nuestra primera vez, tu cálido y dulce abrazo,
que despertó mis sentidos con un fuego diferente;
ven, hazme tuya esta noche, detengamos el ocaso,
aunque el mundo nos juzgue, mi amor por ti permanece.
 
Tus orgasmos van llegando y siento mi piel mojada;
quedas tendida en mis brazos, serena y enamorada.
Me cautiva tu ternura, tu pasión desenfrenada;
mientras el sol besa al mar, queda la noche grabada.
 
Eres tú mi gran deseo, eres toda mi verdad;
tú despiertas mis sentidos y alimentas mi latido.
Fue una noche de ternura, de pasión y de ansiedad;
vives en mi alma para siempre... no olvido tu gemido.


 

miércoles, 2 de septiembre de 2026

GRACIAS … MESSI



Hoy se me quiebra la voz al pronunciar tu nombre,
porque decirte “adiós” parece demasiado triste,
fuiste mucho más que un jugador, fuiste un hombre,
que luchó por un sueño… y jamás te rendiste.
 
Te vimos caer llorando, derrotado y herido,
te vimos levantarte cuando el dolor te vencía,
y nunca abandonaste aquello que habías prometido:
volver por Argentina, luchar hasta el último día.
 
Argentina te esperaba, con el corazón dolido,
y tú regresaste siempre, con la esperanza encendida;
hasta que alzaste la Copa, con el sueño conseguido,
y en los ojos de tu pueblo viste curar tu herida.
 
No soy argentino, Messi, pero aprendí a admirarte,
mi bandera es roja y blanca, mi patria es mi razón,
y aunque Perú tenga otra camiseta supe alentarte,
y ante tu talento se inclina el alma y se rinde el corazón.
 
Hoy quizá dejes la camiseta que tanto has defendido,
pero nunca dejarás el corazón de tu gente,
porque cada gol, cada lágrima, cada sueño compartido,
vivirá para siempre… porque tú estarás en su mente.
 
Por eso no digo “adiós”, aunque me duela tu partida,
te digo “gracias, Messi”, por todo lo que nos diste;
hiciste del fútbol una hermosa forma de vida,
y al niño que soñaba ser campeón, si lo viviste.
 
Y si algún día, en silencio, vuelves a mirar el cielo,
y escuchas a tu Argentina emocionada algún día,
recuerda que también desde el Perú, con mucho anhelo,
un peruano te dirá: Gracias, por regalarnos esa alegría.