domingo, 2 de agosto de 2026

LA NOCHE QUE EL TIEMPO NO BORRÓ

 


Vestía el mar su manto de luceros,
y el puerto suspiraba junto a mí;
la vida nos unió siendo pasajeros,
sin imaginar cuánto eras para mí.
 
Llevaba en el uniforme mis anhelos,
la juventud latiendo en el timón;
tú llegaste a encender todos mis cielos,
con la dulce ternura de tu amor.
 
Fue muy breve nuestro dulce amorío,
como un velero besando el litoral;
pero dejaste mi pecho expuesto al frío,
con una huella eterna e inmortal.
 
Después siguieron rumbos diferentes,
el viento nos llevó por otro mar;
los años levantaron sus corrientes,
y nunca nos volvimos a encontrar.
 
Han transcurrido ya muchos inviernos,
tal vez ya no recuerdes mi existir;
pero guardo entre mis sueños más eternos,
aquella noche que a tu lado pude sonreír.
 
No sé si alguna tarde, en el ocaso,
mi nombre cruzará tu corazón;
yo seguiré cuidando, paso a paso,
aquel recuerdo lleno de ilusión.
 
Aunque el tiempo haya borrado tu memoria,
y la distancia nos negara otra ocasión,
nadie podrá arrancar de nuestra historia,
aquella inolvidable noche de pasión.