Aguardé
mucho tiempo y con paciencia
volver
a verte y sin medir palabras,
decirte
de nuevo, te quiero por tu creencia,
por
ese amor de veras.
Fue
una tarde que buscando ternura,
me
acerqué a tu lado para contemplarte
y
al ver que ya no eras mía
desperté
de luego y tú estabas presente
Al
coger tus manos sentí una flaqueza
tu
alma perdida queriendo morir
pero
altiva tú estabas con mucha franqueza
que
sin darme cuenta empecé a vivir.
Transcurrió
la tarde y el ocaso se apresta
y
en tus ojos vi lágrimas llenas de dolor
y
sin poder enjugarlas el dolor me aprieta
mi
débil corazón sufre de amor.
Lloras
tú, no puedo contener el suspiro,
y
se exhala pronto desde el suelo,
el
frío aire de la noche que miro
y
hoy que estas lejos sufro por ti consuelo.

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