Fría
como todas las mañanas de invierno,
me
despierto y pienso en Dios,
le
doy las gracias al señor, al Dios eterno,
por
la nueva mañana que trajo la luz
Pero
no es igual cada mañana,
hay
mañanas tristes que desespera al alma
y
hay penas que viven como una hermana
unidas
a ti quitándote la calma.
Hay
dolores ajenos que al despertar
llegan
a tu mente con fina tristeza
pero
que vas hacer tú, si no le puedas dar
ni
una caricia y tu alma se llena de pereza.
Quizás
no debí decirlo lo mucho que te amaba
que
he sufrido tanto, tanto por tu amor,
pero
sin saber lo que yo tocaba,
tu
rostro con pena yo hice una flor
Entre
la aspereza que en mí había
oí
de tus labios que no eras feliz,
encontré
la dicha, el amor de Lucia
encontré
de muevo mi pesada cruz.
La
fe que me diste la tengo aún viva,
los
besos de un día, tu rostro lucia
voy
dando alegría y amor a la vida
voy
pensando en ella, en mi amor Lucia.

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