Muchas
veces viví junto a ti,
una
alegría, un canto, una poesía
muchas
veces esperé de ti
que
esos ojos claros sólo fueran para mí.
Muchas
veces encontré en tu rostro
una
mirada alegre y de confianza,
muchas
veces fuiste tú el centro
de
la dicha hermosa de aquella esperanza.
Muchas
veces escuchaste mis quejas,
y
mis sufrimientos en cierta ocasión,
muchas
veces sufro cuando te alejas
y
dejas vacío mi débil corazón
Muchas
veces tu vida y la mía,
iban
siempre juntas hasta el atardecer,
muchas
veces supiste que sufría
y
que mis lágrimas se acababan al amanecer.
Muchas
veces tu mano segura
guió
mis pasos en la desesperación,
muchas
veces entregaste tu alma pura
haciendo
en tu pecho mi punto de oración.
Muchas
veces preferí no hablarte,
decirte
que no había ninguna razón,
muchas
veces no quise amarte,
pero
ahora eres dueña de mi corazón.

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