Hoy te he perdido amor y acepto mi
derrota,
con hidalguía como pierden los que aman,
no tuve nada que darte solo un alma rota,
y lágrimas de amor que mis ojos derraman.
Mi infancia y mi juventud tú lo conoces,
como conozco el vuelo de aquella gaviota,
recuerdas tú aquellas apasionadas noches,
hoy con dolor acepto tu partida y mi derrota
Me dices que te vas, porque mi amor es inhumano,
que la pasión que te ofrecí no fue todo con amor,
los años han pasado en mí y no fue en vano,
me enseñaron que el amor es también dolor.
Te amé mucho con desvelo y sin medida,
pero la soledad una noche de pena nos vistió,
muchas veces pregoné tu amor sangrando mi herida,
y triste vivo ahora desde que tu corazón partió.
Pero el amor es así, es triste y también doloroso,
díganme quién no sufrió de amor en esta vida,
hoy recuerdo con pasión ese amor glorioso,
pero ya vez acepto mi derrota mujer querida.
La soledad muchas veces fue nuestro testigo,
de nuestras noches de amor y de embeleso,
hoy te dejo partir y mis labios buscan su abrigo,
porque aún recuerdan el murmullo de tus besos.
Ya vez todo en la vida tiene sus argumentos,
y el dolor más cruel para mí es hoy dejarte,
seguro estoy que saldrás de mis sentimientos,
pues acepto mi derrota y dejaré de amarte.
con hidalguía como pierden los que aman,
no tuve nada que darte solo un alma rota,
y lágrimas de amor que mis ojos derraman.
Mi infancia y mi juventud tú lo conoces,
como conozco el vuelo de aquella gaviota,
recuerdas tú aquellas apasionadas noches,
hoy con dolor acepto tu partida y mi derrota
Me dices que te vas, porque mi amor es inhumano,
que la pasión que te ofrecí no fue todo con amor,
los años han pasado en mí y no fue en vano,
me enseñaron que el amor es también dolor.
Te amé mucho con desvelo y sin medida,
pero la soledad una noche de pena nos vistió,
muchas veces pregoné tu amor sangrando mi herida,
y triste vivo ahora desde que tu corazón partió.
Pero el amor es así, es triste y también doloroso,
díganme quién no sufrió de amor en esta vida,
hoy recuerdo con pasión ese amor glorioso,
pero ya vez acepto mi derrota mujer querida.
La soledad muchas veces fue nuestro testigo,
de nuestras noches de amor y de embeleso,
hoy te dejo partir y mis labios buscan su abrigo,
porque aún recuerdan el murmullo de tus besos.
Ya vez todo en la vida tiene sus argumentos,
y el dolor más cruel para mí es hoy dejarte,
seguro estoy que saldrás de mis sentimientos,
pues acepto mi derrota y dejaré de amarte.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario