domingo, 28 de diciembre de 2025

ERIKA, LA MUJER DEL MAR


Mar chalaco, qué solemne, noche y día la cuidaba,
del marino en su servicio, era grata compañía,
y por cosas no sabidas, todo el día allí estaba,
ella a todos por su nombre u apodo conocía
 
Era como "marinera", bien sabía la rutina
Erika era su nombre, todo el mundo la llamaba
también era "tripulante”, una más de la marina,
que la noche calentaba y decía que te amaba.
 
Ella era amigable, le gustaban los marinos,
grandes, chicos, gordos, flacos, con cariño les hablaba,
nadie pudo interponerse en lo que eran sus caminos,
les gritaba con palabras que quemaban como lava.
 
Los marinos en su guardia, en la noche la esperaban
plaza Grau o el muelle e’ guerra, son testigos de mil hechos,
junto a Erika tuvieron lo que de ella imaginaban,
generaban los espacios que sirvieran como lechos.
 
Esos hombres que de blanco o de negro en su servicio,
que tuvieron cierto día algún tipo de experiencia
con aquella "marinera" contemplando algún solsticio,
rememoran lo ocurrido, vaya qué tal ocurrencia.
 
Ha pasado mucho tiempo, nadie sabe de su vida,
hoy sólo queda su recuerdo y los buques en bahía,
ella se marchó algún día y en su corazón anida,
los "amores" qué furtivos le alegraron cada día.


 

miércoles, 24 de diciembre de 2025

RIMAS DE NAVIDAD


Cuántas veces he callado mis recuerdos más sombríos,
de primaveras invernales y de besos ya robados;
cuántas noches navideñas sin los míos, sin los míos,
fueron parte de mi historia, de mis sueños silenciados.
 
Navidad de mil pregones y bullicios desmedidos,
el amor de adolescente en el silencio se ha quedado;
cuántos años se llevaron tantos días ya perdidos,
y aquel viejo amigo, al verme, por mi amor me ha preguntado.
 
A mi mesa nunca vino lo que llaman Nochebuena,
y antes de que dieran las doce, nos llevaban a la cama;
pero el cielo, con estrellas, alumbraba la luna llena,
y soñaba con Jesús mientras mi soledad me llama.
 
Los recuerdos de otros años hoy parecen tan lejanos,
¿dónde estará aquel amor que aún me golpea el pecho?;
esta mañana he preguntado a Dios, juntando ambas manos,
por mi hogar y mi familia, mientras sigo aquí en mi lecho.
 
Es Navidad y en las calles todos vienen comentando,
yo recuerdo aquellos mares cuando medianoche llegaba;
me abrigaba la esperanza, hacia el cielo iba mirando,
convencido de que Dios desde lo alto me observaba.
 
Mis Navidades de antaño siguen siendo recordadas,
y con lágrimas mis ojos hoy le piden a Dios perdón;
por las falsas esperanzas que creí sinceras, sagradas,
y por buscar entre los hombres lo que no halló el corazón.
 
Quiero dar fin a estas rimas, tan cargadas de dolor,
pues un nudo en la garganta mi voz hoy aprieta;
¡ha nacido Cristo, hermanos, anunciándonos su amor!,
mas son versos de tristeza los que escribe este poeta.