El capricho de la tarde hizo que siguiera esperando,
y me quedé en la ventana buscando algún consuelo;
grande fue mi decepción, pues el miedo fue llegando,
mientras la tarde se vestía con su manto de duelo.
Queriendo cerrar mis sueños, abandoné la ventana,
pero un ave, con su vuelo, su arrullo iba dejando;
entonces me llegó el dolor de aquella lejana mañana,
y en silencio miré al cielo, por tu rostro preguntando.
Sigo mirando este cielo que me contempla llorando,
¿acaso ya no me recuerda, acaso ya fui olvidado?
las lágrimas de mi alma lentamente van brotando,
y me siento entre las sombras, triste, solo y desolado.
Pero te seguiré esperando, mirando por mi ventana,
recordando aquellos años de mi tiempo adolescente;
el mar me entregó sus brazos como en aquella mañana,
cuando no dejaste que partiera, pues me querías presente.
En el mar dejé mis sueños, mis penas y mis temores,
pero no demores en volver, mis ojos siguen sangrando;
trae un poco de consuelo que calme mis sinsabores,
y acabe con la tristeza de saber que te has marchado.
Aunque ya no diga tu nombre, yo te seguiré amando,
y cuando llegue la tarde, en el mar te buscaré;
una canción me despierta, pues contigo estoy soñando,
y aunque ya no pueda tenerte, jamás te olvidaré.
y me quedé en la ventana buscando algún consuelo;
grande fue mi decepción, pues el miedo fue llegando,
mientras la tarde se vestía con su manto de duelo.
Queriendo cerrar mis sueños, abandoné la ventana,
pero un ave, con su vuelo, su arrullo iba dejando;
entonces me llegó el dolor de aquella lejana mañana,
y en silencio miré al cielo, por tu rostro preguntando.
Sigo mirando este cielo que me contempla llorando,
¿acaso ya no me recuerda, acaso ya fui olvidado?
las lágrimas de mi alma lentamente van brotando,
y me siento entre las sombras, triste, solo y desolado.
Pero te seguiré esperando, mirando por mi ventana,
recordando aquellos años de mi tiempo adolescente;
el mar me entregó sus brazos como en aquella mañana,
cuando no dejaste que partiera, pues me querías presente.
En el mar dejé mis sueños, mis penas y mis temores,
pero no demores en volver, mis ojos siguen sangrando;
trae un poco de consuelo que calme mis sinsabores,
y acabe con la tristeza de saber que te has marchado.
Aunque ya no diga tu nombre, yo te seguiré amando,
y cuando llegue la tarde, en el mar te buscaré;
una canción me despierta, pues contigo estoy soñando,
y aunque ya no pueda tenerte, jamás te olvidaré.


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