miércoles, 6 de mayo de 2020

CELOS ENFERMIZOS



Tengo celos, no lo niego, es mi más dura verdad;
quizá sea porque he llegado a amarte demasiado.
Ven y lléname con tus besos de felicidad,
para que no viva mi corazón desesperado.
 
Tengo celos de tu risa y de tu dulce mirada,
que regalas con cariño a quien se cruza en tu andar;
mi razón se queda muda, mi alma queda inquietada,
temiendo que un día me puedas olvidar.
 
Sé muy bien que estos celos me están haciendo daño,
como espinas que se clavan muy dentro del corazón;
por momentos me dominan y nublan mi razón,
aunque sé que tú jamás me darías un engaño.
 
Quiero aprender a confiar en la pureza de tu amor,
desterrar de mi alma toda duda y vanidad;
porque el amor no puede vivir preso del temor,
ni dejar que la sospecha apague la felicidad.
 
Mi mayor anhelo es vivir por siempre junto a ti,
compartiendo cada sueño, cada abrazo y cada ilusión;
porque ya no encuentro sentido si no te tengo aquí,
pues eres la dueña eterna de todo mi corazón.
 
Hoy dejo atrás los celos que tanto me hicieron sufrir,
y abrazo la confianza como el más bello destino;
porque comprendí que amar también es creer y sonreír,
y caminar de tu mano por el mismo camino.

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