sábado, 12 de junio de 2021

PADRE MÍO a Juan Mendo Romero

Si tengo una deuda en esta vida,
es darte gracias, ¡oh, Padre mío!,
porque, iluminado siempre por Dios,
pusiste a mis pies la senda de mi camino.
 
Padre, palabra llena de verdad,
de ternura y de inmenso valor;
palabra que corrige con humildad,
Padre, eres orgullo, eres amor.
 
Padre, tú que eres ejemplo y fortaleza,
tú que sufres las penas de tus hijos,
Dios te colma cada día de entereza,
para guiarnos por senderos benditos.
 
Padre, gracias te doy, aunque estés lejos,
aunque en las mañanas no escuches mi voz;
aunque mis lágrimas recuerden tus consejos,
mi niñez perdida o mi juventud veloz.
 
No hay hombre tan noble como tú, Padre mío,
ni abrazo más cálido que sentir tu calor;
hoy quiero darte gracias por tu sublime cariño,
y decirte, con el alma: ¡que seas muy feliz, Señor!
 
Que la vida te compense por cada sacrificio,
por cada consejo, por cada oración;
porque en tu ejemplo encontré el camino,
y en tu amor hallé siempre protección.


No hay comentarios.: