donde pasé muchos días
de mi vida parroquiana;
llegan hasta mí tus olas que por años me siguieron,
haciendo que tu brisa, la sienta siempre cercana.
Tú forjaste mi historia
con olor a mar y pescado,
eres el puerto que Banchero siempre admiró,
grandes industrias muertas en el tiempo han quedado,
porque la anchoveta en tus aguas se alejó.
Puerto querido, hoy
eres parte de mi vida,
con tu río Santa y el recordado malecón;
tu Vivero Forestal también conoce la herida
de aquel primer amor, que lastimó mi corazón.
Hoy que la tengo
extraviada, solo me queda soñar,
y en la Escuela Minerva, su recuerdo puedo hallar;
pues no he podido olvidarla, ni la dejo de soñar,
aunque su amor he perdido, la sigo sin olvidar.
Soy pata salada que
vivió junto al mar y al frío,
aunque muchos ya se fueron, otros volverán;
hoy mi puerto querido luce triste y sombrío,
porque el acero y el pescado ya no regresarán.
Ya no tienes el
malecón ni la playa de antaño,
se ha perdido mucho, también se fue La Ramada;
Chimbote, te estás quedando más solo año tras año,
guardando los recuerdos en la alforja de Moncada
Es mi mente, al
recordarte, la que se llena de nostalgia,
y añoro aquellos años de gloria y felicidad,
hoy le he pedido al patrón San Pedro en mi plegaria,
que te colme de bendiciones, progreso y prosperidad.
Chimbote. 09 julio 2020
llegan hasta mí tus olas que por años me siguieron,
haciendo que tu brisa, la sienta siempre cercana.
eres el puerto que Banchero siempre admiró,
grandes industrias muertas en el tiempo han quedado,
porque la anchoveta en tus aguas se alejó.
con tu río Santa y el recordado malecón;
tu Vivero Forestal también conoce la herida
de aquel primer amor, que lastimó mi corazón.
y en la Escuela Minerva, su recuerdo puedo hallar;
pues no he podido olvidarla, ni la dejo de soñar,
aunque su amor he perdido, la sigo sin olvidar.
aunque muchos ya se fueron, otros volverán;
hoy mi puerto querido luce triste y sombrío,
porque el acero y el pescado ya no regresarán.
se ha perdido mucho, también se fue La Ramada;
Chimbote, te estás quedando más solo año tras año,
guardando los recuerdos en la alforja de Moncada
y añoro aquellos años de gloria y felicidad,
hoy le he pedido al patrón San Pedro en mi plegaria,
que te colme de bendiciones, progreso y prosperidad.


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