lunes, 29 de junio de 2026

PADRE PESCADOR


 Padre, hombre de mar y de gran certeza,
de manos curtidas por el sol y la sal,
que enfrentaste tormentas con nobleza,
para llevar sustento y amor sin igual.
 
Mientras las olas cantaban su destino
y la noche cubría de estrellas el mar,
tú navegabas firme por tu camino,
sin rendirte jamás, sin volver a mirar.
 
En cada red lanzada con esperanza
iban también tu esfuerzo y tu valor,
en cada regreso al puerto de confianza,
llegaba contigo la fuerza del amor.
 
Hoy, en el Día del Padre, te agradezco
las enseñanzas que me supiste dar:
la honestidad, el trabajo y el respeto,
tesoros que nadie me podrá quitar.
 
Que Dios bendiga siempre tu vida,
noble pescador de inmenso corazón;
en las aguas dejaste tu huella querida,
y en mi alma sembraste tu mejor lección.
 
Por eso hoy, padre, junto a ti quisiera,
detener el tiempo y volver a caminar,
como cuando era niño por aquella ribera,
que guardo para siempre y no puedo olvidar.
 
Padre, hombre de mar y de gran certeza,
de manos curtidas por el sol y la sal,
que enfrentaste tormentas con nobleza,
para llevar sustento y amor sin igual.
 
Mientras las olas cantaban su destino
y la noche cubría de estrellas el mar,
tú navegabas firme por tu camino,
sin rendirte jamás, sin volver a mirar.
 
En cada red lanzada con esperanza
iban también tu esfuerzo y tu valor,
en cada regreso al puerto de confianza,
llegaba contigo la fuerza del amor.
 
Hoy, en el Día del Padre, te agradezco
las enseñanzas que me supiste dar:
la honestidad, el trabajo y el respeto,
tesoros que nadie me podrá quitar.
 
Que Dios bendiga siempre tu vida,
noble pescador de inmenso corazón;
en las aguas dejaste tu huella querida,
y en mi alma sembraste tu mejor lección.
 
Por eso hoy, padre, junto a ti quisiera,
detener el tiempo y volver a caminar,
como cuando era niño por aquella ribera,
que guardo para siempre y no puedo olvidar.
 

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