Alma de marinero que se entrega siempre a la mar,
con un puerto escondido donde aprende a soñar;
ven esta noche a mi barco, te invito a navegar,
que el viento duerme en calma y nos deja avanzar.
Si tu corazón naufraga de tanto esperar,
no culpes a la vida ni renuncies al amor;
quizá pasó a tu lado sin dejarse abrazar,
y hoy sus olas regresan convertidas en dolor.
Mi embarcación será tu refugio y tu abrigo,
donde el miedo y la tristeza se puedan marchar;
la mar siempre recompensa al corazón amigo,
y el alma de un marinero también sabe amar.
Sube de nuevo a cubierta, volvamos a navegar;
la luna será testigo de esta dulce travesía;
deja que la brisa salada te enseñe otra vez a amar,
mientras la mar nos arrulla hasta acabar el día.
Si quieres ser mi sirena, no temas al horizonte;
mi timón sabrá llevarnos donde nace la ilusión;
el faro alumbrará el rumbo desde el lejano norte,
y el ancla quedará prendida para siempre al corazón.
Ven, si tu destino es unirse con el mío sobre la mar,
que Dios bendiga este viaje y nuestro rumbo compartido;
navega junto a mi alma, sin miedo a naufragar,
pues Dios lleva el timón... y el amor guía el destino.
ven esta noche a mi barco, te invito a navegar,
que el viento duerme en calma y nos deja avanzar.
no culpes a la vida ni renuncies al amor;
quizá pasó a tu lado sin dejarse abrazar,
y hoy sus olas regresan convertidas en dolor.
donde el miedo y la tristeza se puedan marchar;
la mar siempre recompensa al corazón amigo,
y el alma de un marinero también sabe amar.
la luna será testigo de esta dulce travesía;
deja que la brisa salada te enseñe otra vez a amar,
mientras la mar nos arrulla hasta acabar el día.
mi timón sabrá llevarnos donde nace la ilusión;
el faro alumbrará el rumbo desde el lejano norte,
y el ancla quedará prendida para siempre al corazón.
que Dios bendiga este viaje y nuestro rumbo compartido;
navega junto a mi alma, sin miedo a naufragar,
pues Dios lleva el timón... y el amor guía el destino.


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