Todo
mi ser se acongoja hoy de nuevo al encontrarte,
la pena me envuelve y va apagando mi alegría;
me alejé de ti un día, pero nunca dejé de amarte,
ibas sobre las olas del mar como dulce melodía.
Mis
ojos te iban buscando en cada atardecer,
y a mis labios cansados el viento los azotaba;
al tenerte yo tan lejos era imposible volver,
porque mi corazón a cada instante te nombraba.
Yo
hablaba con la luna pidiéndole su consejo,
si podía regresar porque te seguía amando;
me decía que espere, que el amor es reflejo,
y que el tiempo decide y que te siga soñando.
Y
en las noches más frías tu recuerdo me abraza,
como un fuego que arde sin llegar a morir;
la luna me susurra que el amor no se desplaza,
solo duerme en el alma esperando revivir.
Si
algún día tus ojos buscan los míos de nuevo,
y la distancia se rompe con un solo mirar;
volveré como el viento que regresa a su juego,
para que, en tus brazos, poder yo descansar.
Y
le sigo hablando a la luna en silencio constante,
mientras guardo tu nombre en mi forma de amar;
porque sé que el destino, en su forma distante,
algún día nos volverá, de nuevo otra vez a juntar.
la pena me envuelve y va apagando mi alegría;
me alejé de ti un día, pero nunca dejé de amarte,
ibas sobre las olas del mar como dulce melodía.
y a mis labios cansados el viento los azotaba;
al tenerte yo tan lejos era imposible volver,
porque mi corazón a cada instante te nombraba.
si podía regresar porque te seguía amando;
me decía que espere, que el amor es reflejo,
y que el tiempo decide y que te siga soñando.
como un fuego que arde sin llegar a morir;
la luna me susurra que el amor no se desplaza,
solo duerme en el alma esperando revivir.
y la distancia se rompe con un solo mirar;
volveré como el viento que regresa a su juego,
para que, en tus brazos, poder yo descansar.
mientras guardo tu nombre en mi forma de amar;
porque sé que el destino, en su forma distante,
algún día nos volverá, de nuevo otra vez a juntar.


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