martes, 3 de marzo de 2026

VEN AMIGO, VEN HERMANO


Fue un día de mañana cuando el tiempo se detuvo,
mis sueños muy quietos se quedaron en mi almohada,
sólo un saludo tierno de mi madre me sostuvo,
más mi fe en Dios viviente en mi ser yo llevo atada.
 
Empezaron cuarentenas muchas de ellas mal dictadas,
y mi patria entró en lucha contra un desconocido,
nos decían que era virus y las metas ya trazadas,
iban solas en camino, hacia un fin enrarecido.
 
Con la muerte sin esperas y el alma acongojada,
los doctores y enfermeras, se enfrentaban a este mal,
mientras los humanos iban en su andar con fe anhelada,
donde Dios era primero en este momento tan fatal.
 
Los parientes, los amigos, las familias se marcharon,
en silencio y sin adioses, sobrevino la desgracia,
militares, enfermeras, los doctores no temieron,
pues vivieron al acecho con tesón y mucha audacia.
 
Las vivencias de este tiempo te hacen fuerte y solidario
esto aún no ha terminado, pues tenemos para años,
mientras tanto guardaremos como joya en relicario
nuestra fe en Dios eterno, olvidando los engaños.
 
Vamos juntos por la vida a luchar en armonía,
olvidemos los pesares, que la lucha sea intensa
porque Dios hoy ha querido entregarte un nuevo día,
da tu amor inmensurable, sin pensar en recompensa.


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