martes, 3 de marzo de 2026

NO MERECES LA PAZ



Si quieres que te deje en paz dime de alguna manera,
donde dejaste mi amor que te di en mi juventud,
ahora me pides la paz si nunca fuiste sincera,
amarte fue lo mejor, amarte fue mi virtud.
 
Cuanto tiempo ha pasado sin escuchar un -te quiero-,
ahora quieres perdón y sigues con tu actitud,
deja que salga la luna, deja que brille el lucero,
no te perdono ahora, pues me mata la inquietud.
 
Como dejarte en paz si mi alma está encarcelada,
tanto luché por tu amor y todo fue en vano,
qué esperanza me das si mi alma no está curada,
porque fue tu traición que a mi llego temprano.
 
Soy amante de la vida y tengo corazón de humano
tú no mereces la paz, pues tú no has ganado nada,
déjame solo en mi camino, Dios me tiene en su mano,
te pedí una explicación y mi voz no fue escuchada.
 
Hoy quieres cambiarte de traje y ser una buena gente,
eso no vas a lograrlo porque mi corazón lo siente,
él te amó con muchas ansias y te amó lo suficiente,
pero como vas a negarlo todo lo que habla la gente.
 
Por eso, no hallarás mi perdón sigue nomas tu camino,
es tu vida, solo te ruego que te cambies de antifaz,
yo buscaré mi destino como grande y buen marino,
pero no me pidas nada, pues no mereces la paz.

 

VEN AMIGO, VEN HERMANO


Fue un día de mañana cuando el tiempo se detuvo,
mis sueños muy quietos se quedaron en mi almohada,
sólo un saludo tierno de mi madre me sostuvo,
más mi fe en Dios viviente en mi ser yo llevo atada.
 
Empezaron cuarentenas muchas de ellas mal dictadas,
y mi patria entró en lucha contra un desconocido,
nos decían que era virus y las metas ya trazadas,
iban solas en camino, hacia un fin enrarecido.
 
Con la muerte sin esperas y el alma acongojada,
los doctores y enfermeras, se enfrentaban a este mal,
mientras los humanos iban en su andar con fe anhelada,
donde Dios era primero en este momento tan fatal.
 
Los parientes, los amigos, las familias se marcharon,
en silencio y sin adioses, sobrevino la desgracia,
militares, enfermeras, los doctores no temieron,
pues vivieron al acecho con tesón y mucha audacia.
 
Las vivencias de este tiempo te hacen fuerte y solidario
esto aún no ha terminado, pues tenemos para años,
mientras tanto guardaremos como joya en relicario
nuestra fe en Dios eterno, olvidando los engaños.
 
Vamos juntos por la vida a luchar en armonía,
olvidemos los pesares, que la lucha sea intensa
porque Dios hoy ha querido entregarte un nuevo día,
da tu amor inmensurable, sin pensar en recompensa.