Vestía el mar su manto de
luceros,
y el puerto suspiraba junto a mí;
la vida nos unió siendo pasajeros,
sin imaginar cuánto eras para mí.
Llevaba en el uniforme mis
anhelos,
la juventud latiendo en el timón;
tú llegaste a encender todos mis cielos,
con la dulce ternura de tu amor.
Fue muy breve nuestro dulce
amorío,
como un velero besando el litoral;
pero dejaste mi pecho expuesto al frío,
con una huella eterna e inmortal.
Después siguieron rumbos
diferentes,
el viento nos llevó por otro mar;
los años levantaron sus corrientes,
y nunca nos volvimos a encontrar.
Han transcurrido ya muchos
inviernos,
tal vez ya no recuerdes mi existir;
pero guardo entre mis sueños más eternos,
aquella noche que a tu lado pude sonreír.
No sé si alguna tarde, en el
ocaso,
mi nombre cruzará tu corazón;
yo seguiré cuidando, paso a paso,
aquel recuerdo lleno de ilusión.
Aunque el tiempo haya borrado tu
memoria,
y la distancia nos negara otra ocasión,
nadie podrá arrancar de nuestra historia,
aquella inolvidable noche de pasión.
y el puerto suspiraba junto a mí;
la vida nos unió siendo pasajeros,
sin imaginar cuánto eras para mí.
la juventud latiendo en el timón;
tú llegaste a encender todos mis cielos,
con la dulce ternura de tu amor.
como un velero besando el litoral;
pero dejaste mi pecho expuesto al frío,
con una huella eterna e inmortal.
el viento nos llevó por otro mar;
los años levantaron sus corrientes,
y nunca nos volvimos a encontrar.
tal vez ya no recuerdes mi existir;
pero guardo entre mis sueños más eternos,
aquella noche que a tu lado pude sonreír.
mi nombre cruzará tu corazón;
yo seguiré cuidando, paso a paso,
aquel recuerdo lleno de ilusión.
y la distancia nos negara otra ocasión,
nadie podrá arrancar de nuestra historia,
aquella inolvidable noche de pasión.









